Aceites Esenciales con los que no debes cocinar.

¿Aceites esenciales en la cocina? 4 esencias que prefiero mantener fuera del plato

No todo lo que proviene de una planta está hecho para comerse

Por Jerenise GG. Aromaterapeuta

Hay una idea que se repite constantemente en internet: « Si la planta se come, su aceite esencial también. » Sin embargo, en aromaterapia esto no funciona así.

Los aceites esenciales provienen de plantas, muchas de ellas utilizadas en la cocina, pero no son la planta. No es lo mismo añadir dos hojas de laurel (Laurus nobilis) a un guiso que incorporar una sola gota de su aceite esencial. Ni el sabor, ni la concentración, ni la composición química son comparables.

Un aceite esencial es un concentrado extremadamente complejo. Para obtener apenas unos mililitros pueden necesitarse kilos de materia vegetal. Esa concentración explica tanto sus propiedades como sus riesgos.

Además, existen plantas cuyo uso tradicional siempre ha sido externo o ritual. No veo por qué su aceite esencial tendría que convertirse automáticamente en un ingrediente culinario.

Estos son cuatro aceites esenciales que personalmente no aconsejo ingerir.


1. Incienso (Boswellia carterii)

El incienso ocupa un lugar muy importante dentro de la medicina ayurvédica. Sin embargo, conviene no confundir la resina con el aceite esencial obtenido por destilación.

Muchos preparados ayurvédicos utilizan directamente la resina pulverizada o extractos específicos. Eso no significa que una gota de aceite esencial tenga el mismo perfil de seguridad.

El aceite esencial contiene principalmente:

  • α-Pineno
  • Limoneno
  • Sabineno
  • β-Pineno

Estas moléculas son responsables de su aroma fresco y resinoso. Sin embargo, en cantidades concentradas pueden producir irritación digestiva y mucosa cuando se utilizan por vía oral sin supervisión. Además, los aceites ricos en monoterpenos pueden aumentar la irritación gastrointestinal si se administran de forma inadecuada.

Personalmente prefiero reservar este aceite esencial para la difusión atmosférica. Su aroma favorece un ambiente tranquilo y una comunicación serena.

También puede utilizarse sobre la piel, correctamente diluido en un aceite vegetal, para ayudar a relajar músculos tensos y como ingrediente cosmético en pieles maduras.


2. Mirra (Commiphora myrrha)

La mirra es otra de las grandes resinas sagradas de Oriente Medio.

Una vez más, los complementos alimentarios tradicionales se elaboran generalmente con la resina, no con su aceite esencial.

Su aceite esencial contiene principalmente:

  • Furanoeudesma-1,3-dieno
  • Curzereno
  • Lindestreno
  • Furanodienona

Los compuestos furánicos presentes en la mirra han despertado interés farmacológico, pero también requieren prudencia. Su perfil toxicológico aún continúa estudiándose y no existe suficiente evidencia para recomendar su uso culinario habitual.

En aromaterapia energética, su aroma invita a dejar atrás cargas emocionales antiguas.

En cosmética resulta muy interesante para pieles secas o castigadas.

Durante el embarazo prefiero evitar completamente su uso, incluso cutáneo, salvo indicación de un profesional cualificado. Diversos manuales de seguridad en aromaterapia la incluyen entre los aceites que requieren especial precaución durante la gestación.


3. Gaulteria (Gaultheria procumbens)

Este es probablemente el ejemplo más evidente.

El aceite esencial de gaulteria contiene entre un 95 y un 99 % de salicilato de metilo.

Esta molécula es la responsable de sus conocidas propiedades analgésicas y antiinflamatorias.

Pero precisamente esa riqueza química hace que sea uno de los aceites esenciales con mayores precauciones de uso.

El salicilato de metilo puede provocar una intoxicación grave cuando se ingiere. Una pequeña cantidad de aceite esencial puede equivaler a varios gramos de salicilatos.

Por este motivo no aconsejo utilizarlo:

  • por vía oral;
  • en difusión atmosférica prolongada;
  • en niños;
  • durante el embarazo;
  • en personas alérgicas a la aspirina;
  • ni junto con tratamientos anticoagulantes.

En cambio, correctamente diluido y utilizado por vía cutánea, continúa siendo uno de los grandes clásicos para deportistas y masajes musculares.


4. Enebro (Juniperus communis)

Quizá este sea el aceite esencial con el que tengo una experiencia más personal.

Durante mis primeros años de formación cometí el error de ingerir accidentalmente una gota mezclada con aceite de oliva. Pasé toda la tarde vomitando.

Desde entonces comprendí algo muy importante: una sola gota puede contener una enorme potencia química.

El aceite esencial de enebro contiene principalmente:

  • α-Pineno
  • Sabineno
  • Mirceno
  • Limoneno

Estas moléculas pueden resultar irritantes para el aparato digestivo cuando se administran incorrectamente.

Además, la bibliografía especializada recomienda evitar la vía oral en personas con enfermedad renal, ya que tradicionalmente se ha descrito un posible efecto irritante sobre el tejido renal cuando se utilizan dosis elevadas o durante periodos prolongados.

Conviene recordar además que distintas partes del enebro poseen perfiles toxicológicos diferentes. Las raíces y algunas especies del género Juniperus contienen compuestos potencialmente tóxicos y nunca deben confundirse con el uso tradicional culinario de las bayas de determinadas especies.

En aromaterapia disfruto mucho de su aroma en difusión, siempre durante periodos cortos y en habitaciones bien ventiladas.

También me parece una excelente esencia para masajes détox o anticelulíticos cuando está correctamente diluida.

Su hidrolato es una historia completamente distinta. Su composición es mucho más suave, aunque también aconsejo utilizarlo con el acompañamiento de un profesional formado en aromaterapia.


Entonces… ¿todos los aceites esenciales son peligrosos por vía oral?

No.

Existen aceites esenciales que pueden emplearse por vía oral en contextos muy concretos y bajo protocolos perfectamente establecidos.

Pero eso no significa que cualquier aceite esencial pueda convertirse en un ingrediente de cocina.

En aromaterapia profesional, la vía oral es probablemente la que exige mayor conocimiento:

  • de la bioquímica del aceite esencial;
  • de las dosis;
  • de las contraindicaciones;
  • de las interacciones medicamentosas;
  • y del estado de salud de la persona.

Cuando hablamos simplemente de cocinar, además aparece otro problema: el calor.

Muchas moléculas aromáticas son sensibles a la temperatura. Un exceso de calor puede modificar su composición química y alterar completamente tanto el sabor como algunas de sus propiedades.

Y no olvidemos otro detalle importante.

Una sola gota suele ser suficiente para una receta destinada a cinco personas.

Por eso, en muchas preparaciones culinarias prefiero utilizar hidrolatos.

Una cucharada de hidrolato ofrece un aroma mucho más delicado y agradable que una gota de aceite esencial.

Un buen ejemplo es la lavanda verdadera (Lavandula angustifolia).

Si preparas una limonada y añades una gota de su aceite esencial, probablemente descubrirás que el sabor se vuelve intenso y desequilibrado. En cambio, una cucharada de hidrolato aporta un aroma floral mucho más fresco y armonioso.

Además, este ejemplo permite recordar otra diferencia fundamental: un aceite esencial no es hidrosoluble. El aceite no se mezcla de forma uniforme con el agua, lo que puede concentrar la gota en determinadas zonas de la bebida y aumentar el riesgo de irritación.


Mi reflexión

La naturaleza nos ofrece herramientas extraordinarias.

Pero « natural » nunca ha sido sinónimo de « inofensivo ».

Como aromaterapeuta, prefiero enseñar a disfrutar de los aceites esenciales con respeto antes que alimentar la idea de que todo puede ingerirse simplemente porque procede de una planta.

En mi próximo artículo compartiré algunos aceites esenciales que sí pueden utilizarse en determinadas preparaciones culinarias y, sobre todo, cómo hacerlo correctamente para disfrutar de su aroma sin estropear la receta… ni poner en riesgo nuestra salud.

Mientras tanto, disfruta del verano… y deja que los aromas sigan siendo un placer para los sentidos.


Bibliografía científica

  • Tisserand, R., & Young, R. (2014). Essential Oil Safety. A Guide for Health Care Professionals (2nd ed.). Churchill Livingstone Elsevier. (Obra de referencia internacional sobre toxicología y seguridad de los aceites esenciales).
  • National Center for Biotechnology Information (NCBI). PubChem Compound Summary:
  • National Library of Medicine (NIH). LiverTox: Clinical and Research Information on Drug-Induced Liver Injury. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases.
    https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK547852/
  • PubMed. Lawrence BM. Progress in Essential Oils Research. Diversos artículos sobre composición química y farmacología de aceites esenciales.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/
  • EMA (European Medicines Agency). Assessment reports on herbal medicinal products (Boswellia, Commiphora y Juniperus).
    https://www.ema.europa.eu/
  • European Chemicals Agency (ECHA). Información toxicológica de monoterpenos y salicilato de metilo.
    https://echa.europa.eu/


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